INNA EN DAYDREAM FESTIVAL MEXICO. LA ANÉCDOTA

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Son las 2:00 pm del 25 de noviembre 2016 en Puebla. Es un día soleado, pero frío en sombra y decido arroparme con bufanda y chamarra ( guardando un par de guantes en el bolso por si acaso) pues, según la aplicación del clima de mi iPhone, se pronostica una noche gélida.

Me encuentro en el lobby del hotel Grand Fiesta Americana Angelópolis en compañía de un grupo de amigos y aficionados esperando a Inna (cantante rumana de música house) para dirigirnos al Centro Cívico Cultural en los Fuertes, sitio donde se presentará en concierto para inaugurar el primer Daydream Festival de música electrónica en México.

Emocionada por comenzar esta aventura, me dirijo al estacionamiento de la entrada del hotel para incorporarme a la plática de mis amigos Mauricio y Billy, quienes estarán conmigo en el festival por dos días. Mientras la plática fluye, comienzo a entender la importancia del Daydream en México. Ahora sé que es la primera vez que el festival sale de Bélgica para presentarse en otro país; y Puebla será la ciudad sede por cinco años.

De pronto, se deja ver Inna encaminándose hacia una camioneta negra, saluda a la multitud y en cuestión de segundos desaparece. Al poco, un chavo de veintitantos años, miembro del staff, nos invita a seguir a Inna en otra camioneta para llegar puntual al concierto. Exaltados, subimos frenéticamente al vehículo junto con un grupo de bailarines rumanos listos por comenzar.

Media hora después llegamos a los Fuertes. Lo primero que noto es la plétora de seguridad que resguarda la circunferencia del parque. Es bueno saber que Daydream prohíbe por completo el consumo de sustancias ilegales y así, convertir el festival en un evento más familiar.

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Me adentro al parque y comienzo a divisar colosales escenarios amorfos que simulan mágicos castillos de múltiples colores. Las carpas tipo circo me recuerdan a Octoberfest en Munich, que sirven para cubrir a un gran número de personas mientras disfrutan de la famosa fiesta de la cerveza; las banderillas de publicidad de Daydream Festival ondean a media asta de los postes y me hacen imaginar que estoy viviendo un espectáculo de Medieval Times. Mi espíritu de niña se despierta y revivo la experiencia de recorrer los parques de Disneylandia. Sí. Daydream es un sueño de música electrónica hecho realidad.

Mientras camino rumbo al escenario principal miro decenas de food trucks estacionados en los pasillos. Los hay de hot dogs, hamburguesas, crepas, piernas de pavo, baguettes, postres y café. Los precios de comida no superan los $100.00 pesos. Sin duda, una buena estrategia para no afectar a la competencia. Sin embargo, lo que me da gusto es encontrar el sitio impecable, sin basura, a pesar de las amplias explanadas públicas que dividen el parque.

Tan pronto llegamos al set principal, los bailarines se escabulleron rápidamente para entrar al escenario. Ya en backstage, Axel Román, manager regional de Inna, nos recibe con la sorpresa de poder ver el concierto desde una de las laterales exclusivas para medios y cámaras, lugar muy cerca del espectáculo. ¡Excelente detalle para disfrutar al máximo el concierto!

Nos dirigimos hasta ahí y noto que aún no se siente el frío que se había pronosticado en mi iPhone, al contrario, el calor es insoportable. Así que decido amarrar la chamarra y bufanda en mi cadera para poder bailar con libertad absoluta.

De pronto la música de introducción comienza a escucharse y al poco Inna sale al escenario. ¡Hola Puebla! – saluda efusivamente desde el micrófono. Miro al público y lo noto enloquecido. La cantante vestida con un pantalón de cuero y un top rojo de lentejuelas comienza a bailar acompañada de los bailarines que venían con nosotros en la camioneta. Daydream Festival México ha comenzado.

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Mientras la famosa rumana bailaba y cantaba, yo destinaba tiempo a la observación social. Miro gente disfrazada, sin camisa, con pintura en la cara, tatuada y una que otra persona cargando muñecos inflables. ¡Una locura! Las masas brincaban y alzaban las manos al aire exclamando “Eiii, Oooo”, el himno clásico de la música electrónica.

Después de 40 minutos el espectáculo termina. Inna baja del escenario – escoltada por un equipo de seguridad – y decide hacer un breve recorrido al frente del público para saludar a sus fans.

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Terminado, pasamos a backstage en compañía de Axel para saludar a Inna y su equipo que se encontraban en camerinos. Primero vimos a los bailarines, a quienes les dio gusto vernos nuevamente. ¡Congratulations guys! – dije, invitándolos después a tomar una cerveza a la improvisada barra de esta zona. Luego salió la simpática Alina Ghita, asistente personal de la cantante, y por último Inna.

Sin tener mucho tiempo para platicar, Inna se dirigió hacia nosotros agradeciendo nuestro apoyo y presencia en lo que fue su primer concierto de Daydream Festival México.

La asistencia de Inna fue un elemento clave en el evento, pues vendió más de ocho mil boletos de Daydream Festival para poder verla en Puebla, un dato según fuentes internas del festival. Actualmente Inna es un éxito de ventas en México y alcanza las primeras posiciones en las listas de éxitos. Algunos de sus sencillos más populares son “Sun is Up”, “Un Momento” y “Cola Song”.

Estamos deseosos de asistir a más conciertos de Inna en el país ¿será en San Miguel de Allende su próximo espectáculo?

 

 

Daniela Doig. Fundadora, editor general y principal redactor de Viaje Agridulce.

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